Piel Barrosa

PIEL BARROSA


Tener buena cara es estupendo, pero cuidado con las personas que tienen una cara demasiado buena y se felicitan por el color rosado de sus mejillas. La frontera entre una piel fresca, coloreada por una sangre bien viva y oxigenada, y una piel barrosa, en la que los vasos capilares, visibles por transparencia, están perpetuamente dilatados, es muy poco clara.
La piel con estas características es de un rubor difuso o está marcada por pequeñas estrías violáceas o rojizas, más pronunciadas en los pómulos, en las aletas de la nariz y en las regiones donde los músculos trabajan menos.
Los barrillos empiezan insidiosamente. La piel comienza a enrojecer por el calor o el frío, debido a los cambios bruscos de temperatura, después de comer, al experimentar una emoción, durante el ciclo menstrual, etc., y, si los vasos capilares son poco elásticos, soportan mal estas rápidas dilataciones y poco a poco acaban por quedarse rígidos. Por eso las personas que corren mayor riesgo de que su piel se vuelva barrosa son las que trabajan expuestas a un calor fuerte (cocina o cualquier tipo de máquina) o viven en regiones frías y ventosas. Muchas chicas con la piel fina y seca, pero de circulación perezosa, corren también este peligro al exponerse a la intemperie sin la debida protección.
Los principios de una piel barrosa pueden detenerse y hasta curarse completamente por medio de cuidados diarios, pero una piel barrosa ya establecida no puede eliminarse si los cuidados cotidianos no van acompañados de un tratamiento médico, que suele consistir en varias sesiones de electrocoagulación o de nieve carbónica cada una o dos semanas.


Cuidados
La piel del rostro, frágil e hipersensible y congestionada a la menor irritación, hay que tratarla con grandes precauciones. Por la mañana debe lavarse con leche de pe¬pinos o de almendras dulces, sin frotar, pero nunca con agua, sobre todo si es calcárea, ni jabón alcalino. Después puede hacerse una pulverización con una loción no alcoholada, o aplicarse el tónico habitual y a continuación extenderse una crema grasa o aislante, de cera de abeja o de siliconas.

Por la noche conviene hacer el mismo lavado que por la mañana y, si el cutis está muy congestionado, puede reemplazarse la pulverización por una compresa empapada en el mismo producto. En los casos de piel extremadamente seca, la crema o la lanolina es la más apropiada para la noche, y una vez a la semana resulta muy beneficiosa la aplicación de una máscara suavizante de azuleno. Sin embargo, el mejor sistema de combatir el barrillo del cutis es evitar las ocasiones de congestión y de choques circulatorios, como los baños de sol o permanecer cerca de fuentes de calor, pasar frecuentemente de un ambiente caliente a otro frío o viceversa, las comidas demasiado copiosas, muy rápidas o acompañadas de  bebidas alcoholizas en exceso, etc.


Maquillaje
Como el cutis es muy vivo y tiene suficiente color, los maquillajes no son demasiado necesarios, pero si se acostumbra a usarlos, entonces los productos más adecuados son aquellos a base de «hamamelis» o castaños de India, pues al ser astringentes unifican la coloración sin teñir. El rubor puede neutralizarse con polvos o con una crema de base beige o pajizo, pero nunca rosa. Es muy conveniente reemplazar el maquillaje de las mejillas por un líquido an-tiarrugas y usar la barra de labios de un rojo neto u oscuro, evitando siempre los anaranjados.