Piel Acneica - Acné

 

PIEL ACNEICA - ACNÉ


El acné se considera injustamente, y ello con demasiada frecuencia, como un mal inevitable de la adolescencia y que debe curarse por sí misma..., o con el matrimonio. Aunque efectivamente esto sea cierto, y el acné se cure por sí sola al cabo de los años, antes del matrimonio o después, ésta no es razón convincente para desperdiciar los mejores años, ni para dejar que se hagan en el cutis marcas imborrables.
La acné aparece en aquellas pieles demasiado grasas en que los puntos negros se han infectado y transforma-do en granos. la seborrea lleva consigo inevitablemente un espesamiento de la epidermis y un empequeñecimiento de los poros por los cuales se debería eliminar el sebo, por lo que éste se queda en el interior, total o parcialmente. Como la piel grasa es alcalina y no está protegida contra los microbios, la inflamación y la infección se desarrollan libremente alrededor de los puntos negros.
Es muy fácil reconocer una piel acneica: es amarillenta, espesa y llena de granos, con una superficie tosca, desigual y áspera al tacto. La acné suele aparecer durante la pubertad, con la influencia de las secreciones hormonales, pero hay ciertos elementos que la agravan, como un temperamento nervioso o ansioso, por lo que suele decirse que la acné no es una enfermedad de la piel, sino de los nervios; de lo que no hay duda es de que durante los períodos de tristeza, preocupación o exámenes se intensifica notablemente.
Si, con respecto al régimen de vida, se habla de los intelectuales con la cara llena de granos y nunca de los granos de los artesanos, esto es debido a que una vida sedentaria, sin aireación, consagrada a un intenso trabajo intelectual desarrolla la acné.
Por lo que se refiere a las funciones digestivas, los acneicos suelen comer demasiado deprisa, tragan casi sin masticar y padecen estreñimiento crónico; su hígado no funciona bien, su estómago es perezoso y sus intestinos, frágiles.

 


Cuidados
El primer paso es consultar a un médico dermatólogo, quien probablemente recetará ciertos medicamentos: antibióticos, hormonas, vitaminas y calmantes nerviosos; Eventualmente tratará los trastornos digestivos e incluso puede que practique algunas sesiones de radioterapia, para reducir el exceso de secreciones.
El médico es el único que puede exprimir los granos y puntos negros, ya que una persona sola no puede vaciar por completo cada cavidad, ni sabe escoger el momento propicio para hacerlo, es decir, cuando comienza a atenuarse la seborrea. Para acabar la cura normalmente, el dermatólogo hace que la piel se pele un par de veces para que pierda espesor y recupere su buen funcionamiento. Pero los cuidados cotidianos son también esenciales, e incluso pueden ser suficientes para curar la acné. En los seborreicos, las glándulas sebáceas son muy sensibles y reaccionan a estímulos inofensivos para las glándulas normales, como las hormonas, los productos fuertes, las radiaciones, la expresión de puntos negros, los masajes profundos, etc., que, al sobreexcitar su funcionamiento, anulan el efecto secante del tratamiento.
No deben emplearse nunca desengrasantes demasiados fuertes, como alcohol alcanforado, yodo, éter, acetona, licor anodino de Hoffmann o productos sulfurosos e irritantes, ya que, después de haber desengrasado la piel con cualquiera de ellos, la capa grasa del cutis no tiene el grosor suficiente y las glándulas segregan de nuevo para restablecerla; en cambio, un producto graso deja las glándulas en reposo.
No deben exprimirse nunca los granos, sobre todo sin tener las manos perfectamente limpias, pues lo único que se consigue es extender la infección por todo el rostro y, además, al no vaciar los granos por completo, se favorece la infección.
Tampoco convienen los baños de sol, porque, si bien es verdad que atenúan momentáneamente la erupción (como los rayos ultravioletas), por otra parte espesan la capa córnea superficial de la epidermis, con lo que la retención del sebo aumenta.
El cutis debe limpiarse, a la mañana y a la noche, con una leche desmaquilladora o con abundante agua fresca, y a continuación aplicar una emulsión protectora bastante grasa del tipo «agua en aceite» , que no influye en las glándulas sebáceas como las cremas secas y evanescentes del tipo «aceite en agua».

Maquillaje
El maquillaje de la piel acneica es el mismo que el de las pieles grasas. Si el cutis brilla durante el día, puede secarse el exceso de secreción con un papel especial; por la noche conviene acentuar bien el maquillaje de los ojos y los labios, para que la atención recaiga sobre ellos y las imperfecciones del cutis pasen inadvertidas.
Sería inexacto citar el ejemplo de alguna acné que haya resistido durante mucho tiempo a un tratamiento médico sensato; por lo tanto, no hay por qué conformarse con soportar la acné, sino tender a curarla con sentido común.