Peeling y Tipos

PEELING


La palabra peeling (que literalmente significa «peladura») sirve para designar el procedimiento cosmético que elimina la capa más superficial de la piel. Con la misma denominación se indican los productos que favorecen esta eliminación.
El peeling tiene por finalidad combatir las arrugas, activar la granulación del cutis, aumentar su luminosidad y coloración y, finalmente, reducir y anular las manchas cutáneas y las pequeñas cicatrices que lo afean.
Los peeling, al librar de detritus muertos la capa superficial de la piel, restablecen la normalidad en las funciones cutáneas alteradas, permitiendo así emprender una nueva etapa de tratamientos de belleza y de nutrición de la piel.


Aunque puede parecer que en este campo, la cosmética moderna ha descubierto algo completamente inédito, la verdad es que a pesar de haber racionalizado fórmulas y preparaciones, se basa también en antiguos conocimientos y tradiciones.
Parece ser que los árabes fueron los más antiguos descubridores del peeling y nos hablan de plantas de acción descamadora que, mezcladas con cenizas y aceite y aplicadas al rostro durante un tiempo, lo hacían más fresco y resplandeciente. Plinio y Teofrasto aluden a estas prácticas para las que se empleaban la piedra pómez, el litargirio, las sales de mercurio y las esporas de criptógamas. Los chinos, en cambio, practicaron desde los tiempos más antiguos la desincrustación cutánea mediante espátulas o láminas de hueso y marfil, raras veces metálicas, sobre la piel untada con aceite o grasas perfumadas.


LOS PEELINGS FÍSICOS
Son los más antiguos y consisten sencillamente en una acción mecánica de exfoliación por medio de la piedra pómez y la arena finísima, mezcladas a veces con aceites o mucílagos vegetales, las láminas de hueso, de marfil o de materias plásticas pasadas por sobre la piel tratada con una substancia limpiadora o un aceite emoliente. Modernamente se recurre a un delicadísimo fresado eléctrico de la superficie cutánea, efectuado con delicados aparatos y que es de competencia de la cirugía estética.
Actualmente existen aparatos eléctricos para una abrasión ligera de los relieves epidérmicos (abrasión llamada rubbing) y de desincrustación eléctrica con carbonato de sosa.
En algunos comercios de París hemos visto sobres con cartocintos flexibles para peeling, que consisten sencillamente en un finísimo papel de esmeril desincrustante.


Mediante tratamiento con rayos ultravioleta a dosis elevadas se puede realizar una descamación idéntica a la que se consigue en la playa, con una gradual exposición a los rayos solares.
Sin embargo, es de lamentar a veces una acción discontinua en rostros y cutis muy bastos.
Entre los sistemas físicos, citaremos finalmente los seudopeelings, que son simples productos desincrustantes suaves, pero que no producen una auténtica exfoliación. Se trata generalmente de vulgares soluciones densas de mucílagos o de gomas, que se aplican mediante largo masaje al rostro, hasta dar lugar a la formación de grumos parduscos, que no son otra cosa que las mismas gomas una vez evaporada el agua, más los residuos de película eliminados por el masaje. Se trata pues de un sencillo tratamiento de absorción y de higiene física, pero no de un peeling.


LOS PEELINGS QUIMICOS
Aún se emplean mucho y se basan esencialmente en dos normas de acción, una de irritación y otra de queratólisis.
El más antiguo peeling químico es la densa espuma del jabón negro, muy alcalina, aplicada al rostro. Por su causticidad, produce, al cabo de 20 ó 30 minutos, un fuerte enrojecimiento que desaparece con repetidas abluciones y cremas emolientes.
En los días siguientes se observa una escoriación más o menos abundante, según la reacción particular de cada cutis, según el tiempo que ha durado su contacto con la espuma, etc. Este método no es aconsejable, por los graves inconvenientes que puede originar.
Las sales de mercurio, muy usadas en otro tiempo, son igualmente muy poco aconsejables a causa de su toxicidad.


El ácido salicílico y la resorcina fueron introducidos por el famoso dermatólogo alemán Unna en el siglo pasado, bajo la forma de cremas y pomadas de acción queratolítica, que hoy todavía se emplean.
Otras substancias del mismo orden son el fenol, el ácido tricloroacético y el yodo naciente; todas ellas sólo pueden usarse bajo control médico.
Entre los irritantes puros, citaremos la esencia de pimienta, el cápsico, la parametilacetofenona, etcétera, que hemos encontrado a menudo en peelings comerciales. A la irritación sigue una exfoliación que no siempre es fácil de limitar y regular.


Los peelings de choque son todos ellos peelings químicos, que provocan una verdadera quemadura epidérmica, como debida a una violenta acción de los rayos solares. Provocan temperatura y náuseas. La piel se enrojece fuertemente y se tiene una sensación de intensa quemadura, que puede mitigarse con cremas y gelatinas calmantes no perfumadas que se aplicarán durante los días sucesivos, hasta que desaparezca el enrojecimiento. Del tercer día al octavo se logra en general la exfoliación con resultados a veces excelentes y otros discutibles, por la tendencia que tiene este tipo de peeling a dejar una capa epidérmica demasiado frágil y fina. Tiene mucha mayor aplicación el peeling gradual, que consiste en la aplicación de productos cuya concentración aumenta de día en día. El enrojecimiento va de suave a moderado, sin ningún fenómeno de carácter general, efectuando en promedio una aplicación diaria. Así se pueden dosificar de una manera más gradual la reacción y la exfoliación, que se produce generalmente entre el séptimo día y el décimo. Entre las ventajas notables que ofrece este método se cuenta la obtención de una capa epidérmica bastante consistente, lisa y no frágil como en el caso precedente.


A este tipo de peeling pertenecen los peelings controlables líquidos, aplicados a caras bien limpias con compresas de gasa ligeramente humedecidas. Permiten seguir atentamente la reacción que producen y se registra descamación entre el cuarto y el sexto día.
Estos peelings se llaman también diferenciales, por su acción selectiva en los relieves rugosos y la consiguiente nivelación epidérmica uniforme (skin planning.)
Por lo general, después de estos tratamientos se aplican máscaras revitalizadoras a base de estimulinas animales o vegetales, extractos embrionarios o diversos biocatalizadores, para activar los procesos tróficos cutáneos.


En definitiva, los peelings químicos (llamados también minerales) provocan una irritación anormal de la superficie cutánea, causando la eliminación de la capa córnea, y al propio tiempo, empero, un mayor aflujo sanguíneo al cutis, por lo que este adquiere el aspecto resplandeciente de los tejidos juveniles. El abuso de estos estímulos, sin embargo, puede constituir un peligro al perturbar a la larga las reacciones normales, la circulación y la evolución misma de las células epidérmicas.

LOS PEELINGS VEGETALES
Mucho menos peligrosos y mucho más dosificables, graduables y selectivos, como ya hemos dicho para los químicos, son estos preparados obtenidos de cortezas, hongos, hojas y diversas esencias de origen vegetal.
Aquí tenemos también dos tipos de acción: irritante y queratolítica. A la primera pertenecen los preparados a base de mostaza, pimienta, etcétera. A la segunda, los que están hechos a base de quelidonia, euforbio, etc.
La esthéticienne puede emplear tranquilamente toda una serie de peelings vegetales ligeros como abrasivos y como desincrustantes, a fin de favorecer los tratamientos de belleza posteriores.
Y a esta serie de productos pertenecen los «propylings», que a la acción desincrustante unen una acción tónica sobre los tejidos y los músculos, especialmente en el caso de cutis frágiles y delicados.
Se hallan en estudio nuevos peelings vegetales, como los obtenidos por Rovesti y Morini con la pulpa de papaya.
Diremos para terminar que existen también las máscaras antiqueratósicas, que son peelings ligeros que se aplican muy diluidos bajo la forma de máscaras exfoliantes y calmantes a la vez.


LOS PEELINGS BIOLÓGICOS
Se basan esencialmente en la acción proteolítica de determinados enzimas animales (.pepsina, pancreatina, erepsina, etc.), o vegetales (papaína, aminopeptidasas, etc.) que, al actuar sobre la piel en un ambiente ácido o alcalino, solubilizan las proteínas de la capa córnea, transformándolas en conjuntos de aminoácidos. Por tal motivo se llaman también lysing.
Existen varios tipos en el comercio, que van desde los que son de rigurosa incumbencia médica a los que aplican los institutos de belleza.
El riesgo que estos peelings biológicos comportan es el de rebasar el límite de la capa córnea descubriendo los tejidos subyacentes. Por lo tanto, hay que tener mucha prudencia en su aplicación, a pesar de que éste sea el camino más racional y prometedor de la cosmética moderna.

CASOS EN QUE ESTA INDICADO EL PEELING
Los casos en que está especialmente indicado el tratamiento a base de peeling son los siguientes:  
Arrugas, exceptuando las de la expresión.
Cutis ajados y amarillentos, con finas y numerosas rugosidades y escamillas laminares epidérmicas.
Lunares y anomalías de la pigmentación, con resultados todavía poco seguros, pues reaparecen con frecuencia a los pocos meses.
Acné vulgar, en el que está particularmente indicado el tratamiento con peeling, por la acción desinfectante y estimulante que ejerce en las glándulas sebáceas y por la supresión de las pequeñas cicatrices remanentes. El peeling también es muy beneficioso para los cutis de "piel de naranja"
Cutis seborreicos, para los que están indicados por su acción estimulante y desinfectante. En cambio, el peeling (único o gradual) está contraindicado para las señoras diabéticas, con insuficiencia renal y albuminuria, a las que sin embargo les está permitido un peeling ligero.