Los maquillajes

LOS MAQUILLAJES


Los primeros maquillajes que se utilizaron, empleados únicamente por los artistas para salir a escena, formaban una máscara espesa, opaca y, muy a menudo, de un tono (en general ocre) que nada tenía que ver con el del cutis. Poco a poco, y gracias a un cuidado de la piel más profundo y científico, ésta ha ido mejorando sensiblemente, por lo que actualmente el maquillaje no pretende formar esa especie de máscara tras la que ocultar imperfecciones, sino ser un complemento que aumente la belleza de la tez. Por este motivo los maquillajes se han vuelto más ligeros y transparentes, hasta el punto en que hoy en día el mejor maquillaje es el más natural y el que menos se nota.
Los maquillajes oscurecen o aclaran el tono de la piel, según el gusto de cada persona, y disimulan toda clase de imperfecciones, a la vez que acentúan las facciones.


Se componen de una base, que suele ser una emulsión más o menos grasa, en la que entran diversos ingredientes (agua, alcohol, cuerpos grasos), a la cual se incorporan colorantes y perfumes. Además de esto, algunos de ellos, los llamados «mates», contienen polvos, y los «tratantes» llevan elementos hidratantes, nutritivos, purificantes o astringentes.
Los maquillajes son más o menos cubrientes según su presentación de fluidos, cremas, pastas o barras.


ELECCION DEL MAQUILLAJE SEGUN SU PRESENTACION
Este aspecto depende exclusivamente del tipo de piel: para una piel grasa el mejor es el fluido; para la piel seca pueden utilizarse indistintamente fluido o crema, siempre que sean tratantes. Una tez bonita, de piel normal, hace conveniente el uso de un maquillaje fluido, transparente y que unifique la epidermis sin modificarla. A las pieles frágiles les va mejor una crema, más homogénea, que las proteja de las intemperies o un maquillaje tratante. La piel imperfecta precisa una crema bastante cubriente para disimular las imperfecciones.
Otro factor que debe tenerse en cuenta a la hora de elegir un maquillaje es el momento en que se va a usar. Puede que por la noche, o para salir a escena, se desee conseguir un aspecto más sofisticado, y en estos casos lo mejor es utilizarlo en forma de una pasta grasa o barra, pues éstas cubren la epidermis de una capa opaca que la iguala y da color. Para salir por la tarde da muy buenos resultados la barra o compactos (véase Polvos). Para los viajes, lo más cómodo es crema en tubo y, por último, si quiere evitarse el empleo de polvos es preciso usar maquillaje mate (pero menos transparente que los fluidos).


EMPLEO
Aunque se trata de maquillajes muy ligeros, siempre resecan un poco la epidermis, ya que llevan una buena carga de colorantes; por lo tanto, no hay que aplicarlos nunca directamente sobre la piel, sino encima de una base.
Como se secan casi inmediatamente después de aplicarse, pueden resultar un tanto difíciles de extender y por eso es conveniente usar una esponja especial para maquillaje, sin agujeros (a fin de no dejar señales), de una materia sintética suave, plana y redonda. Una vez dado el maquillaje sobre la cara, debe extenderse con la esponja húmeda y escurrida, sin olvidar poner antes la crema base. De este modo se logra una capa fina y homogénea, el maquillaje queda más bonito, no se cuartea y dura más.
Las personas que tienen una piel muy grasienta o usan maquillajes demasiado espesos, deben humedecer la esponja con un tónico astringente en lugar de agua (por ejemplo, agua de rosas). Sin embargo, a las que, por el contrario, tienen el cutis muy seco o emplean un maquillaje compacto, les conviene humedecer la esponja con aceite de almendras dulces, aunque este tipo de maquillaje queda mejor si se extiende con los dedos. Existen también productos especiales para diluirlo.
Un detalle muy importante es el de no dejarse ni un solo rincón de la cara sin maquillaje. Así pues, hay que extenderlo también por los párpados, por el ángulo inter-no de éstos (sin frotar) y por el cuello, todo ello con sumo cuidado para que quede bien uniforme. Para un resultado aún más perfecto se pueden retirar los restos acumulados en la raíz del pelo y en el borde de la frente y las sienes :: n un poco de algodón mojado en tónico. Una vez aplicado el maquillaje, es conveniente dejarlo reposar al menos un cuarto de hora antes de darse los polvos, para que no se mezclen las dos cosas y de este modo dure más y mejor.
Para fijar bien el maquillaje y lograr que se mantenga incluso a pesar del calor, es muy bueno vaporizar el rostro ya maquillado con una loción refrescante y dejarlo secar sin frotar o, lo que consigue el mismo efecto, aplicar sobre la cara una compresa de agua fría.
Todos los maquilladores de cine o de teatro emplean estos trucos para que los maquillajes de los actores no se fundan con el calor de las candilejas o de los focos.