La Higiene

LA HIGIENE ES EL MEJOR MEDIO DE CONSERVAR LA SALUD


La higiene es un conjunto de reglas y hábitos encaminados a conservar y mejorar la salud, aunque para que le definición fuera completa habría que añadir “...y la belleza”. Todo el mundo sabe que, en cualquier aspecto, es más fácil prevenir un mal que curarlo, como ya advierte la sabiduría popular con su dicho: «más vale prevenir que curar». En efecto, hay que aprender a conservar la la pulcritud y buen funcionamiento del organismo, a vestirse y alimentarse de la manera más apropiada, y a crear un medio y un ambiente dentro del cual el cuerpo  humano pueda desarrollarse con naturalidad. De esta manera la vida resultará más equilibrada y dinámica, ahorrando a la vez tiempo y dinero.
Por otra parte, la base de la higiene es la limpieza; ahora bien, lo más importante en este sentido no es precisamente la teoría, sino la práctica, y, existiendo un gran abísmo entre ambas, hay que tener en cuenta qué es lo que propone la segunda. En primer lugar, hay que repasar todos los detalles, a veces muy sencillos, pero necesarios, de la limpieza corporal, pues es suficiente descuidar  alguno de ellos, o hacerlo mal, para que se eche a perder todo el conjunto.


LA TRANSPIRACION
El fenómeno de la transpiración es normal e indispensable. ya que el organismo debe expulsar las toxinas y residuos y procurar al cuerpo la temperatura constante que necesita para su bienestar y buen funcionamiento. Para ello el cuerpo humano elimina diariamente a través de la piel de 800 a 1.000 gramos de líquido; sin embargo, esta actividad puede aumentar por diversas causas, como puede ser el calor, una actividad intensa, cansancio, fiebre, emociones, ansiedad, determinadas enfermedades, etc, y a veces llega a alcanzar varios litros al día. En los casos en que la transpiración no es excesiva, también se requieren constantes cuidados de limpieza, pues si la cantidad de sudor que no se evapora impregna la epidermis durante mucho tiempo, llega a descomponerse y a fermentar, con lo cual se corre el peligro de que la piel se irrite y se produzca ese olor tan característico como desagradable, que se puede evitar con sólo tener en cuenta unas normas sencillas y eficaces:

a) En primer lugar, no beber demasiado, sobre todo alcohol, ya que, como contiene muchas calorías, aumenta la transpiración. Para ocasiones especiales, como antes de un examen o ejercicio de oposición, una ceremonia o una entrevista importante, existen medicamentos que cortan el sudor durante algunas horas. Ahora bien, cuando se trata de mujeres excesivamente emotivas, es conveniente consultar al médico, quien les recetará un regulador del sistema nervioso. Sin embargo, y a pesar de todo lo dicho, lo más importante es realizar cada día un minucioso cuidado de limpieza.
b) El uso de vestidos confeccionados con tejidos frescos, fáciles de lavar y de formas amplias, holgados en el cuello y las sisas, y que no opriman ni la cintura ni las muñecas, así como el empleo de ropa interior de hilo o algodón, es otra norma higiénica de gran valor.
Es también muy recomendable asear el cuerpo todas las noches y por la mañana repetir la limpieza en los puntos críticos, teniendo especial cuidado con las zonas en que la transpiraciín es intensa, ya que las glándulas sudoríporas son más numerosas en las partes en que la evaporación no se realiza con facilidad (plieges) y en aquellas regiones en que la acidez natural, que contrarresta el desarrollo de los microbios, es menor, como son la parte inferior de los senos. Y, si es necesario, debe emplearse para el aseo un jabón ácido, desodorante y astringente.
Sin embargo, aunque el lavado sea indispensable, no lo es todo, ya que no llega a matar las bacterias que se desarrollan en la piel cuando ésta se encuentra algo húmeda de sudor, y por ello a veces es necesario utilizar productos especiales.


Cuerpo
La fricción del cuerpo precisa hacerse con un vinagre especial para aseo o agua avinagrada al 5 % (10 c.c. cada 2 1) y al terminar deben extenderse polvos de talco; de entre éstos, es mejor emplear los que contengan algún producto desodorante. A las personas que transpiran mucho les conviene evitar las fricciones de alcohol, pues éste estimula la secreción del sudor.

Rostro
Para reducir la transpiración del rostro conviene vaporizarlo con agua de rosas (que reduce los conductos de salida) antes del maquillaje y dejarlo secar espontáneamente, sin enjugarlo. Esta pulverización puede repetirse una o dos veces a lo largo del día. Resulta muy útil llevar en el bolso un paquetito de papeles absorbentes para empapar el sudor, que si se aplican suavemente, y sin res-tregarlos, dejan el maquillaje impecable.


Axilas
Para esta zona existen dos clases de productos que hay que conocer para saber qué personas pueden emplearlos con más eficacia:
1. Desodorantes con algún antiséptico, como el hexaclofofeno, que no impiden la secreción de sudor, sino que al matar las bacterias evitan su fermentación inmediata y, por consiguiente, neutralizan el olor. Son muy ricos en oxígeno, por lo que también queman todo residuo de la transpiración (siguen el mismo principio del ozono en la atmósfera). Algunos están suavemente perfumados y no hay ningún inconveniente en aplicarlos varias veces al día. Suelen emplearse en los casos de transpiración ligera o como complemento de los antisudorantes.
Deben extenderse después del aseo, una vez que la piel está limpia y seca, y a continuación es conveniente tumbarse unos instantes con los brazos levantados hasta que se seque y penetre bien. Hay que tener en cuenta que desaparecen con la menor transpiración.
2. Antisudorantes: en general son líquidos y contienen, además del antiséptico de los anteriores, un astringente poderoso que frena la secreción de sudor, ya que reduce y obstruye en parte los conductos de salida, a lo cual las glándulas responden con una menor secreción. Deben emplearse cuando la transpiración es intensa, pero sólo cada dos o tres días, pues en caso contra pueden irritar La piel o hacer degenerar la función de las glándulas. A veces, ciertos tipos de pieles no los toleran y entonces hay que limitarse a los desodorantes. Esto no decir que haya que tener miedo de usar estos productos, pues aunque cortan la transpiración, su efecto es muy superficial y no impiden que la sudoración realice su función fundamental de mecanismo regulador de la temperatura. Otra medida higiénica muy importante es depilarse las "axilas, bien con una crema depilatoria especial o con maquinilla de afeitar; de este modo, no solo ofrecen un aspecto más agradable, sino que se evita el estancamiento del sudor. Después de la depilación de esperarse un tiempo (de 12 a 15 horas) antes de la primera aplicación de antisudorantes, pues de no ser así la piel podría inflamarse o irritarse gravemente. Lo que sí puede hacerse es depilar las axilas una o dos horas después de la aplicación de un antisudorante.
Por otra parte, hay que tener siempre presente que el agua de colonia no sustituye de ninguna manera a los desodorantes, pues, por intenso que sea su perfume, no puede enmascarar el olor a sudor ni reducir la transpiración (no contiene ni bactericida ni astringente) y suele tener un efecto contraproducente, ya que ambos olores se descomponen mutuamente y se intensifican. Además, teniendo en cuenta que las mezclas de olores raramente son acertadas, si se tiene costumbre de usar un perfume, conviene elegir un desodorante completamente inodoro.


Producto a elegir


LÍQUIDOS
. — Son frescos, muy penetrantes y, si se saben usar, los más activos; sin embargo, tienen un pequeño inconveniente y es que su aplicación es relativamente larga y minuciosa.
AEROSOLES o « SPRAY ». — Vaporizadores o nebulizadores. Cunden mucho porque expulsan la mínima cantidad necesaria de producto. Son muy fáciles de extender, pero deben aplicarse despacio porque si se hace con precipitación suelen correrse antes de empezar a actuar.
LÍQUIDOS EN FRASCOS DE TAPÓN ESPECIAL. — Son muy rápidos y sencillos de aplicar; sin embargo, su dosificación resulta un poco difícil.
CREMAS. — Se mantienen bien, no se desperdicia el producto y son cómodas para llevar en el bolso; pero presentan el inconveniente de que para hacerlas penetrar totalmente hay que dar un pequeño masaje y esperar que se sequen.
GELÉES. — Aunque son más frescas y agradables, e general hay que seguir las mismas indicaciones que par las cremas.
STICKS. — Los hombres los emplean muy a gusto, pesar de que su acción es más superficial y a la larga suelen evaporarse.
COMPACTOS. — Se aplican muy rápidamente, pero no hacen mucho efecto.