El Cutis y Tipòs

DIFERENCIAS ENTRE LOS DIVERSOS TIPOS DE PIEL
 
El cutis o piel del rostro puede clasificarse en normal, seco, graso y mixto.


CUTIS NORMAL
El cutis normal tiene un aspecto liso, sólido y compacto, sin manchas, bien coloreado por una normal circulación sanguínea, aterciopelado y casi transparente. En él todas las funciones biológicas son normales (glándulas sebáceas, sudoríparas, metabolismo y respiración de la piel). Generalmente, la piel de los niños y de las personas muy jóvenes es normal, pues aún no ha sido atacada por agentes externos ni por factores de orden interno. En este tipo de piel que representa el ideal estético de todos los tratamientos tendentes a normalizar el cutis, el colorido es homogéneo y no está localizado, los poros apenas son visibles, y el aspecto es aterciopelado pero no opaco. No existen puntos negros, forúnculos ni caspa cutánea. Estos tipos de cutis únicamente necesitan buenos medios de limpieza y cuidados cutáneos, que no comprometan las funciones fisiológicas de la piel.


CUTIS RESECO
El cutis reseco tiene una apariencia árida, rugosa, con mal color, falto de tersura, se escama con facilidad y es propenso a agrietarse. El pH es siempre más ácido de lo normal. Acostumbra a ser sensible, delicado y poco elástico, por lo que se halla muy propenso a rojeces y arrugas precoces. Es una piel falta de grasa y de humedad, y si no se la cuida oportunamente, envejecerá antes de tiempo.
Además de motivos internos (como la mala circulación, el rendimiento deficitario de las glándulas sebáceas, diversos trastornos ginecológicos, psíquicos y nerviosos, empleo prolongado de somníferos, insomnio o una alimentación inadecuada, vida malsana, exceso de emotividad), existen también agentes exteriores que pueden resecar la tez, como por ejemplo la costumbre de lavarse excesivamente la cara con jabón, el empleo inadecuado de productos cosméticos, la intemperie, la exposición demasiado prolongada al sol sin protegerse adecuadamente, etc.


En estas pieles apergaminadas, en las que la epidermis ha reducido su espesor, los vasos capilares se encuentran más indefensos frente a los agentes exteriores y más sujetos a los cambios de temperatura y a las variaciones atmosféricas. Es frecuente observar en estas pieles enrojecimientos y venitas destacadas. Son más frecuentes las bolsas bajo los ojos que en otros tipos de piel, lo mismo que las patas de gallo (que con frecuencia se presentan también en torno a la boca). Se acentúa el rictus y la sensibilidad de la piel aumenta, así como la caspa y la fragilidad general. Durante el día, este tipo de piel hay que protegerlo con cremas protectoras que contengan aceites hidrófilos y substancias hidratantes, a fin de dejar respirar a la piel y reducir al propio tiempo la evaporación.


Como régimen alimenticio: verduras, frutas, substancias que contengan vitamina A (zanahorias, legumbres verdes, etc.), mantequilla fresca, yema de huevo, pescado, queso, ensalada, harina de maíz, puerros cocidos, semillas de trigo, etc. Están desaconsejados el alcohol, el tabaco, el café, etc. Además, es indispensable regularizar la vida y curar las diversas aberraciones y carencias que han causado el deterioro de la piel.


CUTIS GRASO
Se divide en dos tipos diferentes: el que sufre la llamada seborrea oleosa y el que tiene seborrea seca. Esta última presenta escamillas que parecen células córneas, aunque en realidad no son más que sebo endurecido. Si tratamos de exprimir estas escamillas, vemos que de ellas sale sebo, mientras que al exprimir les células córneas de una piel reseca no sale nada, porque están formadas de células aplastadas y vacías. Si se quita esta capa mediante el peeling o compresas, la piel aparece oleosa, grasienta, brillante, como en la seborrea oleosa. Estos dos tipos de cutis se conocen también por los nombres de cutis oleoso y cutis asfíctico.


La piel grasienta presenta poros casi siempre dilatados y una coloración más bien grisácea, a menudo provocada por la mala circulación de la sangre. Estos cutis tienen un mayor espesor epidérmico, poros dilatados, un brillo grasiento difuso, una exagerada actividad de las glándulas sebáceas, presentan puntos negros, forúnculos y defectos debidos a una exagerada secreción sebácea. Además, a menudo emiten un olor particular. La causa inmediata es un mal funcionamiento de las glándulas sebáceas, que puede depender de muchas razones, y, teniendo en cuenta que estos cutis son muy propensos al acné, puede en verdad decirse que es el primer estadio del mismo, hay que buscar sus causas con el mayor cuidado.


El pH es más elevado y este factor también contribuye a la instalación y difusión de un desequilibrio del sistema nervioso vegetativo, de un desequilibrio hormonal, de una alimentación inadecuada, etc., siendo generalmente muchos y muy complejos los factores causantes de una piel grasienta, cuando ésta no es hereditaria. También existen causas más sencillas que pueden determinar dicho estado, por ejemplo, el empleo de fricciones muy alcohólicas, dañinas para el rostro (el alcohol sólo en apariencia elimina la capa grasa, pero después, al excitar las glándulas sebáceas, aún vuelve el cutis más grasiento). Como en el caso de la piel reseca, una vida desordenada puede provocar también un cutis grasiento (cansancio, agotamiento, insomnio, aprensiones e irritabilidad, etc.), así como causas ginecológicas y dietas alimenticias escasas en lípidos (acompañadas por un exceso de substancias grasas, mantequilla, etc.). Obsérvese que la consistencia, la lubrificación y la tersura de los cutis grasientos hacen que éstos presenten una buena resistencia a los agentes atmosféricos y al envejecimiento (arrugas, etc.). Véase el capítulo sobre el rostro y los tratamientos externos para cutis grasiento (cuidadosa limpieza cutánea, cremas bioactivadoras, lociones analcohólicas aromáticas, etc.).

Aconsejamos dormir con regularidad, hacer vida al aire libre en lo posible, practicar una respiración pulmonar metódica, que se puede hacer ante una ventana abierta por la mañana y por la noche. En el régimen, abundancia de verduras y leche descremada; en cambio, desaconsejamos la carne ahumada, el queso fermentado, las substancias picantes, la carne y la grasa de cerdo, el alcohol, alimentos farináceos, dulces, chocolate y el tabaco.


CUTIS MIXTO
Presenta zonas normales, zonas secas y zonas grasientas. Generalmente la mayor parte de los cutis son de este tipo. La parte central de la cara es casi siempre grasienta (frente, nariz, mentón), mientras la parte exterior de las mejillas, alrededor de los ojos y en la garganta, es seca o normal. Conviene aplicar en las partes grasientas productos para cutis grasientos y en las partes secas productos para cutis resecos. En esta clase de cutis y con frecuencia en relación con el estado de la circulación sanguínea, existen zonas en las que las glándulas sebáceas trabajan más que en otras y también algunas en que sucede exactamente lo contrario.