Desmaquillarse

EL DESMAQUILLAJE Y LOS DESMAQUILLANTES
Pintarse los labios, darse colorete y polvos, sombrearse los párpados, etc., es francamente divertido y además se consiguen efectos maravillosos, pues se está muchísimo más bella. Pero desmaquillarse, por la noche, ya es otra cosa; generalmente resulta un verdadero fastidio, porque se suele estar cansada y, de momento, el resultado es más bien desagradable, ya que las arrugas y las orejas está acentuadas por la fatiga de todo el día. Sin embargo, limpiarse la cara antes de ir a la cama es una de las mi importantes «operaciones» si se quiere conservar una piel joven y bella. Si no se retira de la cara toda la suciedad acumulada durante el día, como maquillaje, secreciones (grasa y sudor), células muertas, impurezas de la atmosfera (polvo y partículas aceitosas), etc., durante el descanso, la piel, en lugar de recuperarse se estropea más.


UTILIDAD DE LOS PRODUCTOS DESMAQUILLANTES
Algunas mujeres conservan todavía la costumbre d sustituir los productos especiales por otros más «caseros» Todo lo que limpia les parece bueno, desde una esponja o un algodón mojado hasta un simple pañuelo de papeles, y es muy frecuente que sin los eternos agua y jabón no se sientan limpias. Hay otras que emplean en la limpieza de la cara cualquier sustancia con tal de que sea grasa: les da lo mismo vaselina que parafina, o incluso aceite de oliva y mantequilla, todo le sirve.
Sin embargo, esto no es suficiente, pues aunque un agua suave y pura y un jabón neutro y de buena calidad son inofensivos, no siempre bastan para eliminar toda suciedad incrustada en los poros.
•En cuanto a las grasas simples, al mismo tiempo que absorben bien las partículas de suciedad, como son viscosas las ayudan a penetrar, ya que, al frotar la piel preliminar la pasta que se forma, es inevitable que una parte penetre en los poros. Estos residuos, al ser inasimilables, se quedan dentro y fermentan, dando origen a rojeces y granitos. Únicamente los desmaquillantes específicos limpian sin adherirse, disuelven las materias liposolubles gracias a su parte grasa, los restos hidrosolubles por medio de su fracción acuosa y, debido a sus efectos emúlsionantes, arrastran todos los restos de suciedad. De ese modo facilitan los cambios de la piel, mantienen su acidez y le impiden asfixiarse. Los desmaquillantes se presentan en forma de cremas, jaleas o leches, según el tipo de piel a que se destinen. Estas emulsiones no se diferencian entre sí más que por su fluidez; por tanto, no es la prestación, sino la composición lo que indica la naturaleza cada producto y por ello es preciso confiar en las indicaciones del fabricante. Las «cold creams», a base de de abeja o de esperma de ballena, se utilizan sobre todo para retirar las capas muy espesas de maquillajes grasos y para proteger la piel cuando es necesario cubrirla mucho.

Empleo de desmaquillantes

La primera operación consiste en lavarse las manos y, a continuación, poner un poco de desmaquillante sobre un algodón húmedo o simplemente en la palma de la mano, para extenderlo después con las puntas de los de los dedos por medio de un ligero masaje, desde la raíz del pelo hasta la base del cuello, sin dejarse nada. No hay que presionar ni insistir en su aplicación pretendiendo que la piel lo absorba, porque no debe penetrar. Se coge entonces un algodón húmedo o un pañuelo de papel y se procede a retirar la crema suavemente, sin frotar. Repítase esta operación tantas veces como sea necesario hasta que el algodón o pañuelo salga completamente limpio. No debe pensarse ni por un momento que, conservando el desmaquillante toda la noche, éste va a engrasar o nutrir la piel, pues al no ser absorbente, lo que hace es impedir que la epidermis respire normalmente. Después de la limpieza es preciso aplicar una loción tónica para neutralizar la acción de reblandecimiento de los cuerpos grasos. Aunque al principio resulte un poco pesado, no queda remedio que imponerse la obligación de liberar al rostro del menor resto de maquillaje todas las noches, cuando se vuelve a casa muy tarde y completamente agotada, puesto que es el único modo de conservar la piel joven y sana.