Cabello Graso y Seco

Los cabellos poseen una vida propia determinada por cierta duración en el tiempo: los de la frente y las sienes viven de 2 a 4 años, mientras los de la nuca y la coronilla viven de 5 a 6 años. Después de estos períodos de ciclo vital, el cabello se separa de la papila y cae. A causa de ello, se produce una pérdida cotidiana de cabellos, que en una cabellera sana es de 10 o 50 (el promedio óptimo es de veinte a treinta). Los cabellos caídos son reemplazados por nuevos cabellos originados en la misma papila y en los mismos folículos que los anteriores. Estos nuevos cabellos tienen un ritmo de crecimiento, una duración y una longitud iguales a los que han caído anteriormente.


CABELLOS GRASOS
Si bien los cabellos normales son brillantes y sedosos, elásticos y sueltos, los cabellos grasientos son untuosos y a menudo están pegados entre sí, teniendo un aspecto opaco y pesado. El mejor sistema para desengrasarlos consiste en lavarlos al menos dos veces por semana con champú neutro de aceite. Pero no es fácil encontrar un detergente bueno para los cabellos, que elimine sus impurezas sin perjudicarlos.
El champú ideal sería aquel que, además de no ser cáustico ni queratolítico, eliminase solamente un 30 por 100 de la grasa capilar y cutánea, sin producir el resecamiento que provoca, entre otras cosas, la electrización del cabello e impide peinarlo fácilmente.
Las lociones antiseborreicas son aconsejables por su carácter astringente, que limita la salida del sebo de los folículos capilares, pero tienen que emplearse con prudencia y según las instrucciones prescritas. Son útiles las lociones vegetales y las hechas a base de ácidos grasos sulfonados. En cambio, no somos partidarios de las lociones a base de disolventes, a menudo inflamables y peligrosos, que si bien desengrasan los cabellos y la capa cutánea superficial, en cambio activan la secreción del sebo.
Un prejuicio que hay que superar es el de no lavarse nunca la cabeza para reducir la caída de los cabellos. Hoy se estima la mejor cura preventiva y el mejor medio de conservar los cabellos consiste en tenerlos lo más limpios posible.


CABELLOS SECOS
Por falta de una adecuada lubrificación de las glándulas sebáceas a causa de su mal funcionamiento, o por exposición prolongada al sol, el viento y el aire, los cabellos se ven privados del mínimo de humedad necesario, pierden su elasticidad y por lo tanto se quiebran fácilmente
En estos casos conviene lavarse la cabeza una sola vez cada quince días con champú de aceite.
Es útilísima la fricción efectuada con emulsiones de aceite de almendras o aceites animales, para activar la circulación sanguínea del cuero cabelludo y por consiguiente la producción de sebo.
Todos los procedimientos para permanentes en caliente o en frío y los decolorantes, tienden a secar el cuero cabelludo y por lo tanto será prudente evitar sus efectos, antes de someterse a ellos, con un buen tratamiento engrasante (fricciones con emulsiones de aceite de oliva o de almendras, o preparados análogos), por lo menos un día antes.


Llegados a este punto, no estará de más decir algo de los cabellos que tienen las puntas partidas, característicos de los casos de sequedad excesiva y de fragilidad avanzada. Es necesario cortar estas puntas y seguir el tratamiento antes aludido para reducir la sequedad del cuero cabelludo.
Téngase presente que pueden existir cabellos secos por herencia, en los que la insuficiencia de las glándulas sebáceas está determinada por una anómala distribución por el organismo de los ácidos grasos que aquéllas tendría que eliminar. El médico prescribirá tratamientos vitamínicos y bioactivadores por vía externa e interna, a fin de estimular la actividad de estas glándulas deficientes. Son muy útiles los productos a base de colesterol, vitaminas (aminoácidos esterificados), lisatos proteínicos y vitaminas, en particular la vitamina F.