Barras de Labios

BARRAS DE LABIOS


Muy a menudo las mujeres, aunque por regla general sean fieles a las marcas de los productos, hacen una excepción en lo que respecta a las barras de labios. Esto se debe a que suelen tener una idea bastante clara acerca del color que mejor les va (un determinado naranja o cierto coral) y una vez que lo encuentran les importa muy poco que sea de buena o mala calidad. Sin embargo, como hoy día todas las marcas tienen una gama interminable de tonos, no es difícil hallar en cualquiera de ellas el más adecuado; todo consiste en esmerarse un poco en la elección.

El rojo de labios no sólo sirve para embellecerlos, sino también como protección. Es un producto bastante complejo, ya que se necesitan cerca de 20 componentes para lograr la deseada calidad (dureza, brillo, suavidad, adherencia, sabor, color, etc.). Y el rojo ideal, al mismo tiempo brillante y fijo, es difícil de lograr, pues estas dos cualidades son en cierto modo irreconciliables.


A las personas que les gustan los labios grasos les con-viene elegir una barra grasa o un rojo coloidal, coloreado mediante una eosina ácida, soluble en una mezcla de cuerpos grasos e insolubles en agua. Da un aspecto brillante y carnoso, pero aguanta poco y mancha algo.


Las que prefieren los colores fijos deben elegir un rojo seco o rojo emulsionado; coloreado mediante una eosina alcalina, es soluble en el agua, que emulsiona en una mezcla de cuerpos grasos. El agua coloreada se incorpora a las mucosas y el color queda muy fijo, pero no es tan untuoso como el rojo graso y tiene tendencia a secar los labios y, a la larga, a arrugarlos.


Cuando se tienen labios alérgicos a los colorantes, hay que pedir una barra grasa especial, pero sin eosina, que es el colorante responsable de las reacciones alérgicas. Existe una gama de coloridos, aunque no tan extensa como la de los normales, bastante completa.


Por muy diferentes que sean un rosa nacarado de un amapola, o un geranio de un rojo café, todos los colores para labios se incluyen en tres gamas distintas. Su gran variedad procede de la intensidad diferente de los tonos y de la diferente proporción de las mezclas. Estos colores básicos son:


a) Los rojos o rosas puros, sin mezcla de otro color, que van bien a casi todas las mujeres.
b) Los rojos de la gama azulada (desde el rojo con reflejos ligeramente azulados, hasta el ciclamen o rojo violáceo), muy favorecedores para las mujeres de ojos con reflejos fríos, como los azul-grises, azul-grisáceos o verdes.
c) Los rojos de la gama amarillenta, llamados también dorados (el rosa ligeramente naranja, el coral, el capuchina, etc.), que armonizan de maravilla con ojos de reflejos cálidos, por ejemplo, negros, castaños, avellana o verdes.


La cantidad de pintura que debe extenderse depende en gran parte del color y de la calidad de ésta (grasa o seca); así, si se trata de un rojo vibrante, un naranja o un rojo graso no conviene darse más que una o dos capas, pues el exceso de pintura, especialmente si es muy espesa, deja la boca pastosa. Por el contrario, para dar relieve a un rosa sutil, un coral, un pastel, o a un rojo seco son precisas tres capas finas.


Antes de la aplicación de la barra de labios es conveniente secar y empolvar los labios, para que la pintura dure más tiempo y no se corra, y trazar el perfil con lápiz, de modo que quede un dibujo neto y regular. En caso de que el trazo resulte asimétrico, hay que borrar la parte imperfecta con un algodón, volver a empolvarla y rehacerla. Por último se extiende la pintura.


Todas estas operaciones han de hacerse con la boca cerrada, para que los labios permanezcan más firmes y conserven su forma, con lo que se facilita el dibujo. Sólo debe entreabrirse para pintar las comisuras. El toque final consiste en absorber la parte sobrante mediante un papel de desmaquillar. Antes de pintarse los labios es preciso quitar todas las huellas de la anterior pintura, porque las aplicaciones frecuentes dan a la boca un aspecto algo empastado.


Los «super-rojos» son jaleas incoloras que se aplican encima de la pintura (por lo general en el centro de los labios o sólo en el inferior) para dar brillo a los labios. Pueden también emplearse en lugar de otros productos para dar brillo a las pestañas, las cejas o los párpados.


Las bases para los labios son maquillajes incoloros o blancos, muy untuosos y que protegen los labios, y se aplican debajo de la pintura o simplemente solas, por ejemplo, para esquiar, en el mar, etc.